El duro trabajo al final mereció la pena. Me ha costado mucho hacer esta manta, y no por dificultad, es muy fácil de hacer. Si no por tiempo. Ahí donde la veis tiene más puntos que metros el Everest. Y con el tiempo limitadísimo que tengo entre trabajo, colegio, actividades extraescolares, comidas y mil cosas más...
Pero lo dicho, mereció la pena.
He utilizado una lana merino súper suave y amorosa que compré en Merceria Brualla.
Y el patrón es de Madhooker.
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